El pirata perdido

No te pierdas, no te pierdas. Y me fui.Y el pirata que le daba miedo el mar, se dio miedo a si mismo.Asomó su cabeza y no vio agua, sino un montón de cemento llamado modernidad. Había traicionado su propia alma, su cosido corazón.
Olvidó el valor de una sonrisa, el atardecer en un nuevo puerto y el significado de un beso robado. Se sometió al sol y renunció a la luna. Rechazó a una sirena portuguesa y culpó al mundo. Se refugió en si mismo, negando todo lo que había conocido. Se mató a si mismo, pasto de tiburones terrestres, hábitos crueles y razones sin razón. No negoció, claudicó como un vulgar comerciante de almas, sin saber diferencial el azul del celeste. Sin querer descubrir nuevos tesoros y aventuras. Se engañó evadiendose del mundo, quizá demasiado tiempo como para volver a sentirlo. Sacrificó sus sueños, el comprender sin entender, el hablar lenguas distintas y el ser lo que quieres ser.
Pero como siempre, tuvo suerte. Apareció esa estrella opuesta a él. Fuerte y Brillante. Bonita sin saberlo, guía para toda una vida. Luz visible de día y de noche, pero sobre todo de noche. Amada y respetada, siempre al alcance de una dulce mirada al cielo. Y un viejo y tonto pirata, ahogado en su propia compasión la descubre la peor noche. Cuando había decidido pisar tierra para siempre.
Esa noche, la estrella brilla con más fuerza, diciendote
!siempre voy a estar aqui, deja que te guie!.Y lo vió. Y lo ví. Escalofrio. Relámpagos en ese recompuesto corazón. Vuelve a latir, suave pero constante. Se recupera, sonríe. Ya tiene nuevos sueños. Ya sabe lo que quiere. Si lo hubiera sabido antes quizás no lo habría apreciado. Se siente afortunado. Ya no está en una taberna sólo, sino en su barco. Rodeado de sus sueños, de esa melancólica manera de viajar observando el mar, las olas y ese cielo que le va a guiar para siempre.
" Gracias preciosa estrella, por ti conquistaré el mundo...".
