domingo, junio 17, 2007

El pirata


Bolígrafo en mano, el pirata escribió:
“A ella le hubiera bastado con poco. Cruzar algún mar. Vivir alguna vez. Nunca le pidió a la vida más de lo que ella le podía ofrecer, y sin embargo muchas veces ofreció más de lo que podía dar. Esto era lo que enamoraba. En los pequeños detalles se regalaba para siempre. En verdad nunca tuvo pareja alguna, solo besos. Sin nombre, sin remite. Intentó olvidar antes de aprender a olvidar, y le costó entender que algunas cosas nos vienen dadas en forma extraña. Lo consiguió. Fue mordaz a la hora de querer, y no tuvo reparos en coser el corazón. Un corazón hecho trizas, pero cosido. Tienes que quererla, entiéndelo, es como una pequeña obligación. En alguna ocasión me contó sus sueños, y los compartimos. Imaginamos fotografías disparadas en lugares fusilados. Sin flash, porque el flash es una gran mentira. No hay que poner cosas donde no las hay. Ni luces. Y mucho menos palabras. Más o menos nos reímos de todo eso, y de la gente que creía que las cimas son los puntos más altos. Nos burlamos, creo, de las cosas que solo parecen. De todo. De las cosas que se reflejan en los charcos y mienten. Del color celeste hojalata. De nosotros. A ella nunca le faltó una sonrisa, y flotaba barcos para mi. Para mí, que aunque soy pirata me da miedo el mar. Y volar. Que le doy miedo yo, y los demás. Imagina. La adoré. Sabía francés, y alemán. Yo portugués y español. Fuimos de donde quisimos ser. Coimbra, Fréjus...De lugares que nunca veríamos juntos. Y siempre le dije je t'aime. Del sur del sur, en los mapas. Y del este de los sentimientos. Las coordenadas desordenadas eran las únicas que tenían sentido. Y lo desgarbado de no llegar a conoceros bien. Ella no sabía querer. Sabía querer, pero no quiere. No la pierdas. No te la pierdas. Y se fue. Volvió a nacer en otra parte, y con otro nombre. La reconocería en cualquier gesto. En sus ojos. Pero ya no miro atrás. Esto es así. A ella le hubiera bastado con poco. A mi te hubiera bastado con ella. Pero es el momento de construir una vida cierta, y aparcar los delirios y las ilusiones en pretérito imperfecto. De olvidar lo que es lícito olvidar -nada-, y coger hojas en blanco. He de empezar por un color cualquiera...Tal vez celeste hojalata, en su honor, porque siempre quiso tener una regadera, de color…Azul hojalata…”

1 Comments:

Anonymous Anónimo said...

No me gusta...

no me gusta la hipocresía; no me gusta la falsa amistad, esa que dura de noche, pero no de día, esa presente cuando todo va bien, esa que llama cuando necesita un favor; no me gustan las sonrisas a la cara y los puñales por la espalda; no me gusta esa gente que prefiere confiar en las mentiras dichas a las espaldas en lugar de buscar la verdad; no me gusta que se digan las verdades en una noche de borrachera; no me gusta la gente que culpa de sus errores al prójimo por evitar el sentimiento de culpa; no me gusta la mentira, o lo que es lo mismo, ocultar la verdad; no me gusta la gente que consigue que quien quiera que sea vuelva llorando a casa... para luego quedarse a cerrar Marengo; esas que no tienen corazón, y que si lo tienen, hace tiempo que se convirtió en piedra, en egoísmo; no me gustan esas personas que hoy son tus amigas, pero mañana se le olvidó...

pero me gusta la gente que a las 4 de la mañana sigue contestando el teléfono; me gustan esas personas que siempre tienen una palabra, una mirada, un abrazo, un gesto... qué mas da, lo que sea con tal de conseguir una sonrisa a cambio; me gusta la gente que está ahi, y que sigue ahi aunque el reloj vuele, aunque los kilómetros manden; es mas, me gusta la gente que esta por encima de los kilómetros, de las horas; esa gente dispuesta a dar lo que fuera por ti; los que nunca permitirían que te fueras a casa llorando; me gusta la gente que busca la verdad; esa que busca la verdad aunque medio mundo opine lo contrario; me gusta la gente que desde la amistad te corrige los errores, no desde el deseo de hacerte daño y hacerte sentir la persona más culpable y desgraciada...

Pero, ley de vida, hace falta conocer a los primeros para poder valorar como se merecen los segundos... y llega un momento en todas las relaciones en el que con más claridad que nunca sabes distinguir de qué tipo es cada persona... y por eso, esta noche, como cualquier otra hace ya tantos años confieso que tú, tú me gustas.

4:53 a. m.  

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