Crónica desde mi sofá

Menuda movida tienen los vendedores de inquietudes. Es difícil que en nuestras agendas repletas de trabajo, compras, examenes y mil cosas igual de superfluas quede un poquito de espacio para la zozobra
existencial, para esas pocas preguntas trascendentales. Esas inquietudes son molestas ,y esa gente socialmente
incomoda para un mundo que tiende a buscar la superficialidad. Y además nos hacen creer que es un supuesto conjuro frente a las dificultades. Desde un pensamiento mimetico y adosado,llenos por nuestras
seguridades y entretenimientos, perdemos el saber escuchar y la modestia. Es un escándalo preguntarse sobre la
justicia social por miedo a hacer trizas esas certezas en las que nadamos. Así, el cuestionamiento social acaba
como una actividad fatigosa y mal querida.
Todo esto lo pienso tirado en el sofá,finiquitando jornadas, clicando en el ratón para de un botonazo
apagar el silencio. Encuentro navegando a un futbolista que se rie diciendo que para él "el fútbol es una
guerra", y tumbado en mi evasión leo como el presidente italiano proclama su castidad hasta el mes de abril.
"Intentaré no decepcionarle..." dice el narcisista y mediático presidente de 69 años.
Hago clic y entro en un periodico digital que tiene en portada un concurso. Conecto con la tertulia del programa. Se preguntan sobre lo que ha pasado debajo del edredón y dirimen si es excesivo.
- ¿os parece inmoral? - cuestiona la presentadora.
- Lo normal, es lo que espera la gente - responde un expulsado convertido en especialista.
Aprieto de nuevo y choco con un festival de eructos. Se habla mucho de basura, muy poco de vacío. Entretenimientos variados que aderezados enganchan. Una pena. Lucharemos con alegrías como el respaldo al "2005 año del Quijote" y "2006 año de Mozart".Aún hay esperanza.
